Cuando me dí de alta en la nueva operadora de telefonía móvil me regalaron varias cosas, serpentina, limpiadores de pantalla, calendarios... vamos, todo el merchandising que tenían disponible en ese momento.
Entre esas cosas me regalaron, también, un paquetito que contenía cuatro bulbos de tréboles de cuatro hojas.
El caso es que me olvidé por completo de ellos, hasta la semana pasada, que los ví y me dió por plantarlos.
Y oye, que han crecido enseguida, y sí, son todos de cuatro hojas, cuatro!!! No sé, yo pensaba que un trébol así era difícil de encontrar, de ahí lo de la suerte, no?
¿Estarán manipulados genéticamente? Ni idea, pero mirad cuánto han crecido en una semana.
Si la altura que están alcanzando es directamente proporcional a la suerte que me van a dar, voy a ser el hombre más afortunado del mundo!!! ains, que bien!!!
Aunque en algunas cosas ya lo soy.